Método

Siete pasos. El cliente siempre sabe dónde está.

La metodología no es decoración. Es la forma de no perderse: cada fase tiene un propósito, un entregable y un criterio para pasar a la siguiente.

  1. 01

    Diagnóstico

    Empezamos por entender la situación actual: objetivos implícitos, restricciones, datos disponibles y lo que ya se ha intentado. El diagnóstico no es un inventario infinito; es el mínimo necesario para decidir con rigor.

  2. 02

    Objetivos

    Acordamos por escrito qué significaría el éxito de este trabajo. Los objetivos son específicos, limitados en el tiempo y compatibles con lo que realmente se puede observar.

  3. 03

    Alcance del servicio

    Definimos qué está incluido, qué no lo está, plazos, responsabilidades y dependencias. Un alcance claro evita que el proyecto se diluya y que nadie sepa qué esperar.

  4. 04

    Ejecución

    Llevamos a cabo el trabajo dentro de ese alcance. Si aparece algo nuevo, se discute y se incorpora solo si ambas partes lo acuerdan.

  5. 05

    Indicadores

    Seguimos las métricas pactadas al inicio —no cifras de vanidad inventadas después—. Cada indicador tiene dueño, fuente y una lectura compartida de lo que significa.

  6. 06

    Informes

    Comunicamos el avance con la cadencia comprometida: lo hecho, lo que muestran los indicadores y las decisiones que conviene tomar.

  7. 07

    Mejora continua

    Revisamos lo que dicen los indicadores y ajustamos el trabajo dentro del marco acordado. La mejora no es un eslogan: es el hábito de corregir con evidencia.